Presupuesto anual de la comunidad
Un presupuesto anual responde por escrito a dos preguntas: qué va a gastar este edificio el año que viene y de dónde saldrá ese dinero. En Turquía la ley de propiedad horizontal (art. 37) lo convierte en un deber del administrador; en Alemania su equivalente es el Wirtschaftsplan del §28 de la WEG. El nombre cambia con la frontera, la lógica no: primero el plan, después el gasto.
Un buen presupuesto va partida por partida. Limpieza, mantenimiento del ascensor, electricidad, seguridad, seguro y un fondo de reserva ocupan cada uno su línea, con un importe anual al lado. En los ingresos están las cuotas y, si las hay, las rentas. El total dividido entre el número de viviendas da la cuota mensual por vivienda — cuando un vecino pregunta por qué la cuota es la que es, la respuesta es esta tabla, no una estimación.
Un presupuesto no entra en vigor hasta que la junta de propietarios lo aprueba. Por eso el registro debe llevar número de acuerdo, fecha y firmante; sin ellos solo es un borrador. La facultad de gastar nace del mismo sitio: el administrador gasta dentro de las partidas e importes aprobados, no a su criterio. Flatmine mantiene esos campos obligatorios — sin datos de aprobación no hay presupuesto aprobado.
El valor real aparece durante el año. El gasto real del libro se enlaza con la partida prevista por el mismo nombre de categoría y la tabla de desviaciones se construye sola: qué partida se ha pasado, cuál va por debajo y en qué mes. Si ha transcurrido un tercio del año y se ha consumido la mitad del presupuesto, lo ve ese mes y no en diciembre.