Inspecciones periódicas y seguros obligatorios
En un edificio hay cosas que no son una preferencia sino una obligación: la inspección anual del ascensor, la medición del pararrayos y de la toma de tierra, la fecha de recarga de los extintores, la revisión de la instalación de gas. Todas comparten algo: olvidarlas cuesta responsabilidad, no dinero — tras un accidente, la única respuesta válida a «¿dónde está el acta de inspección?» es un acta obtenida a tiempo.
Los seguros están en el mismo estante. Las coberturas obligatorias y las pólizas de zonas comunes viven de su fecha de vencimiento; basta un día sin cobertura para que el daño de ese día no se pague. Número de póliza, aseguradora, inicio y fin deben estar en un solo lugar — no en un archivador, sino en un registro que pueda entregarse al cambiar la administración.
El método correcto es un registro, no un calendario. De cada inspección y cada póliza se anota el tipo, la empresa, el periodo y el resultado (apto, apto con condiciones, no apto); una inspección «con condiciones» queda abierta hasta subsanar el defecto. El aviso previo también forma parte del registro, porque una inspección de ascensor y una recarga de extintor no necesitan la misma antelación.
Una inspección vencida ya no es un recordatorio: es un trabajo, y necesita responsable, fecha y una marca al terminarse. Llegado ese punto Flatmine puede abrir una tarea por sí mismo si usted lo activa; la tarea lleva la etiqueta «abierta por el sistema» y puede anularse. Solo el registro es automático — enviar un requerimiento, gastar dinero y elegir empresa siguen siendo siempre una decisión humana.